Prevención y Bienestar

Parásitos internos: El enemigo invisible de perros y gatos

Una guía práctica sobre calendarios de desparasitación y síntomas de alerta que todo dueño debe conocer.


Nuestras mascotas son parte fundamental de la familia. Compartimos con ellos el sillón, los juegos y, muchas veces, hasta la cama. Sin embargo, en esa convivencia tan estrecha, hay un riesgo latente que no siempre podemos ver a simple vista: los parásitos internos.

A diferencia de las pulgas o las garrapatas, que delatan su presencia rápidamente, los parásitos que se alojan en el tracto digestivo de perros y gatos suelen actuar en silencio. Cuando los síntomas se hacen evidentes, la infestación suele estar bastante avanzada.

Por eso, en el blog de nuestro laboratorio queremos darte las herramientas necesarias para que aprendas a detectar las señales a tiempo y entiendas por qué la prevención es el mejor acto de amor hacia tu compañero de cuatro patas.

¿Quiénes son estos "invitados" no deseados?

Aunque existen muchos tipos, los parásitos internos más comunes en mascotas se dividen principalmente en dos grupos:

  • Gusanos redondos (Nematodos): Parecidos a fideos. Son muy comunes en cachorros, ya que a menudo se transmiten de la madre a los bebés antes de nacer o a través de la leche materna.

  • Gusanos planos (Cestodos): Como las tenias. Suelen transmitirse cuando la mascota ingiere accidentalmente una pulga infectada mientras se lame para acicalarse.

Señales de alerta: Lo que tu mascota intenta decirte

Dado que no podemos ver lo que pasa dentro de su pancita, debemos convertirnos en grandes observadores. Presta mucha atención si tu perro o gato presenta alguno de estos comportamientos o signos físicos:

  1. Pérdida de peso o apetito voraz: Si tu mascota come igual o más que antes pero está perdiendo peso, es probable que alguien más se esté quedando con sus nutrientes.

  2. Abdomen abultado: Muy común en cachorros. Se ven delgados de lomo pero con una pancita sospechosamente redonda y dura.

  3. Pelaje opaco y sin vida: La falta de nutrientes se refleja directamente en la calidad de su pelo y su piel.

  4. El "signo del trineo": Si ves que tu perro arrastra el trasero por el suelo, no siempre es una conducta graciosa; suele ser síntoma de picor e irritación anal causada por ciertos parásitos.

  5. Vómitos o diarrea intermitente: En infestaciones severas, incluso se pueden llegar a observar los parásitos directamente en sus desechos.

El escudo definitivo: ¿Cada cuánto debemos desparasitar?

La regla de oro en la medicina veterinaria moderna es que la desparasitación debe ser periódica y de por vida. No basta con hacerlo una vez al año. Aunque siempre debes seguir las pautas específicas del médico veterinario de tu confianza, la frecuencia general suele ser la siguiente:

  • Cachorros y gatitos: Requieren un protocolo muy estricto que suele empezar a las pocas semanas de vida y repetirse cada 15 o 30 días hasta que cumplen los primeros meses, según el criterio médico.

  • Mascotas adultas: La recomendación estándar para perros y gatos que viven en ambientes urbanos suele ser cada 3 meses (4 veces al año).

  • Casos especiales: Si tu perro suele ir mucho al campo, caza o convive con niños pequeños y personas de la tercera edad, tu veterinario podría recomendar hacerlo mensualmente.

Cuidar de ellos es cuidar de todos

Hay un concepto fundamental en la salud pública llamado zoonosis: enfermedades que los animales pueden contagiar a los seres humanos. Muchos de los parásitos de los perros y gatos pueden migrar hacia nosotros, siendo los niños los más vulnerables al jugar en parques o areneros.

Desparasitar a tu mascota en las fechas correctas no solo le garantiza a ella una vida plena, larga y sin molestias, sino que blinda la salud de toda tu familia humana.


📢 ¿Cuándo fue la última vez que desparasitaste a tu engreído? Consulta siempre con tu médico veterinario para elegir el antiparasitario de nuestro laboratorio que mejor se adapte a su peso, edad y estilo de vida. ¡Cuidemos juntos de quienes más nos importan!